sábado, 15 de octubre de 2016

Volviendo con los sueños rarunos

Dos noches seguidas con sueños muy inquietantes. 

Noche 1. 

Estoy sólo en una casa nueva, que es completamente blanca. Como me he mudado ahí decido hacer una fiesta de bienvenida e invito a gente para esa misma noche. Pero hay problema: mi mascota. Resulta que tengo una serpiente con púas que si la tocas te mata salvo que seas un gato, que entonces tan sólo cambias de color. Concretamente los gatos naranjas pasan a ser grises. Eso lo sé porque había un gatito que tocó una de las púas de mi extraña mascota. 

Durante la fiesta mis distinguidos invitados se pelearon por un motivo muy razonable: no había pistachos.

No recuerdo mucho más pero sé que esa fiesta no acabó bien.



Noche 2.

Me encuentro de compras en Londres. O sea, de shoping, que se diría ahí. Desde la tienda en la que me encuentro puedo ver como la gente se vuelve loca y, con los ojos inyectados en sangre, comienzan a comerse unos a otros. También veo una extraña criatura voladora que aterriza cual águila sobre un humano y se lo lleva por los aires. Era como un especie de humano-demonio-alado con hambre. 

Acojonado pero con la iniciativa de un hombre acostumbrado a las batallas cierro la puerta del local. Tiro de la alfombra y encuentro lo que, de alguna manera, sabía que buscaba: un pasadizo que lleva a las cloacas de la ciudad.

Mientras descendemos recibo la llamada de una amiga que conocí durante mi Erasmus en Suecia. "Joakim Brodén ha sido infectado", me dice seriamente. Maldigo para mis adentros aunque no entiendo por qué en ese momento me importa que el cantante de uno de mis grupos favoritos haya tenido ese final. Y tampoco entiendo por qué esta chica en particular conoce ese grupo de metal.

Seguimos descendiendo hasta que llegamos a una estancia oscura y húmeda, como un viejo calabozo. Creemos que estamos seguros hasta que, un poco más tarde, aparecen los infectados y se meriendan a todo el mundo menos a mí, que logro huir por un pasadizo. Veo un hueco y me escondo ahí y me encuentro a Joakim Broden.

- ¿Pero tu no estabas infectado?
- Sí. Pero he descubierto que tomar helados cura la infección.
- ¿Y por qué no se lo dices a todo el mundo?
- Porque prefiero ver como se comen unos a otros. 

FIN.

Esto es totalmente verídico.